lunes, 10 de agosto de 2009

Día de la Madre

Mi mamá tenía las piernas blancas y torneadas y el pelo largo hasta la cintura. Todas las Semanas Santas, la llevaban en andas, vestida de Magdalena en las procesiones de Juan Viñas. Su hermano mayor estudió para sacerdote, ella comenzó a trabajar como empleada doméstica siendo muy joven para pagar esos estudios. Cuando tenía uno de esos trabajos en San José, conoció a mi papá, un muchacho de la capital que escribía artículos para un periódico. Parecía el inicio de un cuento de hadas. El cuento pronto se convirtió en una pesadilla, digna de las mejores películas de terror. Pero como en toda vida, hay cosas buenas. Mi mamá se las arregló para que ella y sus seis chiquillas sobrevivieran. A fuerza de jugar al gato y el ratón, desarrolló una inteligencia y una visión poco común. Celebrar los triunfos, por pequeños que fueran, se convirtió en una costumbre que hoy día, forma parte de nuestra vida. Hoy mi mamá es un ejemplo de esfuerzo. Pese a que perdió una pierna a sus 50 años y ha permanecido en una silla de ruedas por tantos años, todos los días me sorprende con su alegría a prueba de todo y su gran amor por la vida. Quiero ser como ella.

2 comentarios:

Julia Ardón dijo...

qué homenaje más valioso. Mil gracias por compartirlo.

Elmo dijo...

Las Mamás son así de veras. Y como le escuché decir a Facundo Cabral "Madre sólo hay una, y me tocó a mí"

Pues así como es la Vida, te premió regalándote esa joya de valor incalculable que es tu madrecita.

Dale siempre lo mejor de ti, no te guardes ni un solo cariño, ni te guardes un sólo beso para ella, dáselos todos. Y sobre todo siempre pídele su bendición para ti y los tuyos. Por que esas bendiciones nos hacen vivir.....