miércoles, 21 de octubre de 2009

Desencuentro (mi versión de Closer)

Ella llegó un buen día y fue feliz hasta que la casa se le hizo pequeña. Entonces él le hizo una casa más grande. Ella llenó las paredes de historias hasta que no quedó un centímetro vacío. Entonces él le hizo un jardín y ella reinventó el nombre de las aves y las flores. Y varias veces se fue detrás de las aves migratorias y volvió hasta el año siguiente, hasta que eso ya no fue suficiente. Entonces viajó por otros mundos y galaxias.


De vez en cuando regresaba y lo encontraba en su sillón. Se sentaba al frente y esperaba a que él le preguntara. Lo miraba cariñosa, con las historias en la punta de la lengua. Y cuando él le preguntaba, ella no paraba de hablar hasta que el sueño la vencía.


Un día aterrizó en uno de los balcones de la casa y llegó corriendo al sillón. Estaba ansiosa por contarle de lo que no había encontrado. El pez del almohadón rojo le dijo que había estado ahí recientemente. Se sentó en el sillón y esperó. Como no llegaba, repasó uno a uno sus pensamientos, los ató con el cordón de sus zapatos, los dejó sobre el sillón y salió nuevamente buscando lo que aún no había encontrado.


Pasaron los días. Llegaba, esperaba y volvía a salir; y el sillón se fue cubriendo de pensamientos.


Una noche en que se sentó a esperar, se dio cuenta que ya no tenía pensamientos. Y lloró hasta que el sueño la venció.


En la mañana volvió a salir pero esta vez, solo quería encontrarlo a él. En el camino veía lo que en viajes anteriores había buscado, pero ya no lo quería. Muchas veces la invitaron a quedarse en otros sitios pero ella no aceptaba.


Se enteró de que él viajaba por los mismos mundos y galaxias que ella había visitado antes. Alguien lo oyó preguntando por aquello que ella no había encontrado. Decía que lo necesitaba para seguir escuchando sus historias y ser feliz.


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