Por algunos años, siempre al iniciar el mes de noviembre, me encontré en mi escritorio un papelito que decía: "...este es el mes de los escorpiones, saca lo mejor de tí." Ese ritual se interrumpió cuando renuncié en 1998 y pensé que había caído en el olvido. Pero ayer, nuevamente apareció el papelito. Posiblemente por la calentura y la gripe que tenía no puse mucha atención.
Hoy, una vez pasada la fiebre, reflexioné sobre ello. Devolverse no siempre es malo. Volver a la lucha cuando parecía que te habíamos perdido en la burocracia institucional es cosa de valientes. Y sobra decir que estoy contigo, como buena escorpiona.
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